Cenando con el Joker

No me vi  Joker (2019) tan pronto salió a los cines. Lo intenté, pero no encontré entradas, o por lo menos no una ubicación en la que no tuviera que estar dos horas mirando hacia el techo. Esto hizo que incrementara la anticipación, además de la constantes preguntas de mis compañeros de trabajo por si la había visto. Finalmente, dos semanas después de su lanzamiento, logré verla y salí fastidiado del teatro.

No fue la actuación de Joaquin Phoenix –ni mucho menos–, ni  la violencia de que tanto advirtieron que traería la película, la que no se me hizo mayor que en otras cintas. Lo que me fastidió fue la forma como muchos en el teatro se tomaron esta violencia y festejaron las acciones del protagonista. Varios se rieron cuando este mataba a alguien y celebraron el desorden que había motivado con sus actos.

Un amigo lo llamó un antihéroe, pero estuve en desacuerdo, por lo menos no en la forma en que los hemos conocido en el cine hasta ahora . El antihéroe es un HÉROE que lucha por una causa que beneficia a muchos, claro, con métodos que no son ortodoxos. Este además tiene un comportamiento que nos haría pensar dos veces antes de invitarlo a una cena, aunque posiblemente lo haríamos, porque su lucha finalmente beneficia a la comunidad.

Hellboy (2004) lucha con criaturas que quieren destruir al mundo o Ironman (2008) salva aldeas y lucha contra traficantes de armas, aunque él mismo las fabrique. En cuanto a el Joker, este es un hombre enfermo, y su enfermedad lo lleva a hacer actos que para algunos es justicia social, aunque lo único que crean es destrucción.  Sí, son un reclamo al descuido de la sociedad, pero no dejan de ser destrucción y carecen de una propuesta de solución.

¿Me gustaría saber cuántas de estas personas que celebraron los actos en la pantalla invitaría a cenar a este hombre? Imagino que sin ningún problema después de que se tome todas las medicinas, pero dudo que le abran la puerta de sus casas al asesino del final de la película. 

La historia creo que logró su objetivo de mostrar la creación de un villano y la vida de un enfermo mental desatendido y de perturbar al espectador al ver las causas de ese descuido. Pero lo que personalmente me preocupa es que el público celebre los actos de este hombre y que lo tome como modelo. No es la primera película que hace algo parecido , pero en momentos de tanto agite social y con la facilidad de llamar la atención sobre actos vandálicos, me deja después de verla, por lo menos, inquieto.

PS: El reto es para la próxima película de Batman (2021) para no parecer un chiste frente a Joker. Al parecer se han ido más por lo futurista y crearon una brecha con la época en que ocurre la historia. 

Photo by TETrebbien on unsplash.com

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